Señor Ruega por Nosotros
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domingo, 26 de junio de 2011

El Valor de la Humildad



Cuando un hombre se humilla por sus defectos, entonces fácilmente aplaca a los otros, y sin dificultad satisface a los que lo odian.
Dios defiende y libra al humilde; al humilde ama y consuela; al hombre humilde se inclina; al humilde concede gracia, y después de su abatimiento le levanta a gran honra.
Al humilde descubre sus secretos, y le trae dulcemente a Sí y le convida.
El humilde, recibida la ofensa, está en  paz; porque está en Dios y no en el mundo…
Ponte primero a ti en paz, y después podrás apaciguar a los otros.
El hombre pacífico aprovecha más que el muy letrado.
El hombre apasionado, aun el bien convierte en mal, y de ligero cree lo malo. El hombre bueno y pacífico todas las cosas echa a la buena parte.
El que está en buena paz, de ninguno sospecha.
El descontento y alterado, con diversas sospechas se atormenta: ni él sosiega ni deja descansar a los otros. Dice muchas veces lo que no debiera, y deja de hacer lo que más le convendría. Piensa lo que otros deben hacer, y deja él sus obligaciones.
Ten, pues, primero celo contigo, y después podrás tener buen celo con el prójimo.



vivirconcristo.wordpress.com



viernes, 24 de junio de 2011

Jesùs esta en la Ventana



Había un niño que visitaba a sus abuelos en su granja.
Le dieron una Resortera para que jugara afuera en el campo.
Él practicó en el campo, pero nunca pudo darle a su objetivo.
Ya un poco desanimado regresó a la casa para la cena.
Mientras caminaba de regreso vio el pato más querido por su abuela.
Y como un impulso, él le dejo ir un golpe con la resortera, le pegó al pato en la cabeza y lo mató.
Él estaba impresionado y consternado.
En un momento de pánico, él escondió el pato muerto entre una pila de Madera, en ese momento vio que su hermana lo estaba observando.
Sally lo había visto todo, pero no dijo nada.
Después del almuerzo del siguiente día, la abuela dijo, "Sally vamos a lavar los platos".
Pero Sally dijo "Abuela Johnny me dijo que el quería ayudarte en la cocina.
Luego le susurró a él "Recuerdas el Pato?" Así que Johnny lavó los platos.
Más tarde ese día, el Abuelo les pregunto a los niños si querían ir a pescar, y la Abuela dijo, "Lo siento pero necesito que Sally me ayude a hacer las compras" Sally solo sonrió y dijo "Bueno, no hay problema porque Johnny me dijo que quería ayudar. Ella susurro nuevamente "Recuerdas el Pato?"
Así que Sally se fue a pescar y Johnny se quedó ayudando.
Después de varios días en los cuales Johnny hacia tanto sus tareas como las de Sally, él finalmente no pudo soportarlo más.
Él le confesó a su Abuela que había matado el pato.
La Abuela se arrodillo, le dio un abrazo y dijo. "Corazón, Yo lo sé.
Sabes, yo estaba parada en la ventana y vi todo lo que pasó.
Pero porque te Amo, yo te perdono.
Sólo me preguntaba cuánto tiempo mas permitirías que Sally te hiciera su Esclavo."!
Así que para este día y los que están por venir:
Lo que sea que haya en tu pasado, lo que sea que hayas hecho y el Diablo continúe restregándotelo en tu cara (mentiras, deudas, miedos, odios, ira, falta de perdón, amargura, etc.) lo que sea, tú necesitas saber que Jesús estaba parado en la ventana y Él vio todo lo sucedido.
Él ha visto tu vida completa, Él quiere que sepas que te Ama y que estás perdonado, Él sólo se está preguntando cuánto tiempo dejarás que el Diablo te hago un esclavo.
Lo maravilloso de Jesús es que cuando tú pides perdón, Él no solo te perdona si no que olvida - Porque somos salvos por medio de la Gracia y Misericordia de Jesús.
Anda y haz la diferencia en la vida de alguien este día, comparte ésto con un amigo y recuerda siempre: Jesús está en la Ventana!

Poema a Cristo en el Sagrario



¿Dónde estás?
Te grité aquella mañana temblando
de dolor, desesperado,
y mi tristeza se elevó hecha grito
en la tranquila paz de tu Sagrario.

¿Dónde estás?
Volví a gritar con voz más fuerte
quebradas las barreras de mi llanto.
¡No puedo soportar este silencio!

¿Dónde estás, mi Señor?
¡Te estoy buscando!

"¡ AQUÍ ESTOY !"
gritaste en mi conciencia.
Y un mendigo cubierto con harapos
me vino a visitar en mis recuerdos
cargando su silencio resignado.
En su mano tendida había tristeza,
en su mirada mucho de cansancio,
caminando las calles de la vida
¡Cuántas veces sin verlo lo he cruzado!

"¡ AQUÍ ESTOY !"
repetiste con voz firme.
Y recordé aquel niño abandonado
que acurrucado en el banco de una plaza
encontré esta mañana tiritando.
Aunque era niño descubrí en sus ojos
la dolida mirada de un anciano
cansado ya de haber visto todo
aunque había vivido pocos años.

"¡ AQUÍ ESTOY !"
Y recordé de pronto
el andar vacilante del borracho
que con paso inseguro por las calles
andaba su bochorno y su cansancio.

"¡ AQUÍ ESTOY !"
Y vino a mi memoria
la mirada perdida del muchacho
que buscaba en el mundo de las drogas
las sensaciones que aún no había encontrado.

"¡ AQUÍ !"
dijiste, y yo cerré mis ojos
recordando los ojos de cansancio
de aquella prostituta que en las noches
traficaba su cuerpo manoseado.

"¡ AQUÍ !"
agregaste, y recordé al hambriento
revolviendo los tachos del mercado
buscando mitigar su hambre de siglos
en los restos que otros hombres despreciaron.

"¡ AQUÍ !"
gritaste, y vino a mi memoria
la cama del enfermo abandonado,
el jadeante respirar del perseguido,
el llanto sordo del desheredado.
La vergüenza de los hijos naturales
el estéril clamor del condenado
que fueron de los vientres arrancados.


"¿DÓNDE ESTOY,
has venido a preguntarme?"

"¡ AQUÍ ESTOY !"
en el dolor de tus hermanos.
¡Deja de contentarte reviviendo
en los artísticos cuadros mi calvario!
Yo cargo con dolor todos los días
la dura cruz de los desheredados,
continúo sufriendo en los que sufren
y en su sangre me sigo desangrando...

¡Quita mi imagen de la cruz que llevas,
de las imágenes sin vida estoy cansado!
¡Cansado estoy del arte de los hombres
que al mundo siempre me ha mostrado!
Yo acepté libremente mi designio
y a la cruz fui a morir enamorado.
¡Pero he resucitado al tercer día
y entre mi gente sigo caminando!

¡Yo no soy un pedazo de madera
ni una estatua de yeso coloreado!
Yo vivo en el dolor y el sufrimiento
de aquellos que los hombres marginaron!
andando los caminos de esta vida
revivo día a día mi calvario.
¡Mil veces me torturan y me matan
en el diario sufrir de tus hermanos!

También estoy aquí, dentro del templo
en donde esta mañana me has buscado,
pero es hora que aprendas a encontrarme
en los que viven su Via Crucis, a tu lado.
Cuando me hayas encontrado en cada uno,
y en ellos viéndome, me hayas amado...
puedes buscarme aquí, ten bien seguro,
que en el Sagrario te estaré siempre ESPERANDO.




sábado, 4 de junio de 2011

Mensaje de Jesùs

¿Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la vida?

Déjame el cuidado de tus cosas y todo te irá mejor.
Cuando te abandones en mi todo se resolverá con tranquilidad según mis designios. No te desesperes, no me dirijas una oración agitada, como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos. Cierra los ojos del alma y dime con calma. Jesús yo confío en ti.

Evita las preocupaciones y angustias y los pensamientos sobre lo que pueda suceder después. No estropees mis planes, queriéndome imponer tus ideas. Déjame ser Dios y actuar con libertad. Abandónate confiadamente en mí. Reposa en mí y deja en mis manos tu futuro. Dime frecuentemente: Jesús, yo confío en ti. Lo que más daño te hace es tu razonamiento y tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera. Cuando me dices: Jesús, yo confío en ti, no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo. Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, YO TE AMO.

Si crees que las cosas emperoran o se complican a pasar de tu oración sigue confiado. Cierra los ojos del alma y confía.

Continua diciéndome a toda hora: Jesús, yo confío en ti.

Necesito las manos libres para poder obrar. No me ates con tus preocupaciones inútiles, Satanás quiere eso: agitarte, angustiarte, quitarte la paz. Confía solo en MI, abandonáte en MI. Así que no te preocupes, hecha en mi todas tus angustias y duerme tranquilamente. Dime siempre: Jesús, yo confío en TI y veras grandes milagros.

jueves, 19 de mayo de 2011

EL DÍA EN QUE JESÚS GUARDÓ SILENCIO

Aún no llego a comprender cómo ocurrió, si fue real o un sueño. Solo recuerdo que ya era tarde y estaba en mi sofá preferido con un buen libro en la mano. El cansancio me fue venciendo y empecé a cabecear...
En algún lugar entre la semi-inconsciencia y los sueños, me encontré en aquel inmenso salón, no tenía nada en especial salvo una pared llena de tarjeteros, como los que tienen las grandes bibliotecas. Los ficheros iban del suelo al techo y parecía interminable en ambas direcciones. Tenían diferentes rótulos. Al acercarme, me llamó la atención un cajón titulado: "Muchachas que me han gustado". Lo abrí descuidadamente y empece a pasar las fichas.
Tuve que detenerme por la impresión, había reconocido el nombre de cada una de ellas: ¡se trataba de las muchachas que a MÍ me habían gustado!
Sin que nadie me lo dijera, empecé a sospechar de donde me encontraba. Este inmenso salón, con sus interminables ficheros, era un crudo catálogo de toda mi existencia. Estaban escritas las acciones de cada momento de mi vida, pequeños y grandes detalles, momentos que mi memoria había ya olvidado.
Un sentimiento de expectación y curiosidad, acompañado de intriga, empezó a recorrerme mientras abría los ficheros al azar para explorar su contenido. Algunos me trajeron alegría y momentos dulces; otros, por el contrario, un sentimiento de vergüenza y culpa tan intensos que tuve que volverme para ver si alguien me observaba.
El archivo "Amigos" estaba al lado de "Amigos que traicioné" y "Amigos que abandoné cuando más me necesitaban". Los títulos iban de lo mundano a lo ridículo. "Libros que he leído", "Mentiras que he dicho", "Consuelo que he dado", "Chistes que conté", otros títulos eran: "Asuntos por los que he peleado con mis hermanos", "Cosas hechas cuando estaba molesto", "Murmuraciones cuando mamá me reprendía de niño", "Videos que he visto"...
No dejaba de sorprenderme de los títulos. En algunos ficheros habían muchas mas tarjetas de las que esperaba y otras veces menos de lo que yo pensaba. Estaba atónito del volumen de información de mi vida que había acumulado. ¿Sería posible que hubiera tenido el tiempo de escribir cada una de esas millones de tarjetas? Pero cada tarjeta confirmaba la verdad. Cada una escrita con mi letra, cada una llevaba mi firma. Cuando vi el archivo "Canciones que he escuchado" quedé atónito al descubrir que tenía más de tres cuadras de profundidad y, ni aun así, vi su fin. Me sentí avergonzado, no por la calidad de la música, sino por la gran cantidad de tiempo que demostraba haber perdido.
Cuando llegué al archivo: "Pensamientos lujuriosos" un escalofrío recorrió mi cuerpo. Solo abrí el cajón unos centímetros.. Me avergonzaría conocer su tamaño. Saqué una ficha al azar y me conmoví por su contenido. Me sentí asqueado al constatar que "ese" momento, escondido en la oscuridad, había quedado registrado...
No necesitaba ver más... Un instinto animal afloró en mí. Un pensamiento dominaba mi mente: Nadie debe de ver estas tarjetas jamás. Nadie debe entrar jamás a este salón.. .¡Tengo que destruirlo!. En un frenesí insano arranqué un cajón, tenía que vaciar y quemar su contenido. Pero descubrí que no podía siquiera desglosar una sola del cajón. Me desesperé y trate de tirar con mas fuerza, sólo para descubrir que eran mas duras que el acero cuando intentaba arrancarlas. Vencido y completamente indefenso, devolví el cajón a su lugar. Apoyando mi cabeza al interminable archivo, testigo invisible de mis miserias, y empecé a llorar.
En eso, el título de un cajón pareció aliviar en algo mi situación: "Personas a las que les he compartido el Evangelio". La manija brillaba, al abrirlo encontré menos de 10 tarjetas. Las lagrimas volvieron a brotar de mis ojos. Lloraba tan profundo que no podía respirar. Caí de rodillas al suelo llorando amargamente de vergüenza. Un nuevo pensamiento cruzaba mi mente: nadie deberá entrar a este salón, necesito encontrar la llave y cerrarlo para siempre.
Y mientras me limpiaba las lagrimas, lo vi. ¡Oh no!, ¡por favor no!, no!, ¡cualquiera menos Jesús!. Impotente vi como Jesús abría los cajones y leía cada una de mis fichas. No soportaría ver su reacción. En ese momento no deseaba encontrarme con su mirada. Intuitivamente Jesús se acercó a los peores archivos. ¿Por qué tiene que leerlos todos?
Con tristeza en sus ojos, buscó mi mirada y yo bajé la cabeza de vergüenza, me llevé las manos al rostro y empecé a llorar de nuevo. El, se acerco, puso sus manos en mis hombros. Pudo haber dicho muchas cosas. Pero el no dijo una sola palabra. Allí estaba junto a mí, en silencio. Era el día en que Jesús guardó silencio... y lloró conmigo.
Volvió a los archivadores y, desde un lado del salón, empezó a abrirlos, uno por uno, y en cada tarjeta firmaba su nombre sobre el mío. ¡No!, le grité corriendo hacia El. Lo único que atiné a decir fue solo ¡no!, ¡no!, ¡no! cuando le arrebaté la ficha de su mano. Su nombre no tenía por que estar en esas fichas. No eran sus culpas, ¡eran las mías! Pero allí estaban, escritas en un rojo vivo. Su nombre cubrió el mío, escrito con su propia sangre. Tomó la ficha de mi mano, me miró con una sonrisa triste y siguió firmando las tarjetas. No entiendo como lo hizo tan rápido. Al siguiente instante lo vi cerrar el último archivo y venir a mi lado. Me miró con ternura a los ojos y me dijo: Consumado es, está terminado, yo he cargado con tu vergüenza y culpa.
En eso salimos juntos del Salón... Salón que aún permanece abierto.... Porque todavía faltan más tarjetas que escribir... Aún no se si fue un sueño, una visión, o una realidad... Pero, de lo que si estoy convencido, es que la próxima vez que Jesús vuelva a ese salón, encontrará más fichas de que alegrarse, menos tiempo perdido y menos fichas vanas y vergonzosas.

domingo, 15 de mayo de 2011

La Alegria de Servir

"No he venido a ser servidor si no ha servir" (Jesucritso)
  Todo en la naturaleza es un anhelo de servir.
  Sirve la nube; sirve el viento; sirve la tierra.


Donde haya un arbòl que plantar,
  plàntalo tù.


Donde  haya un error que enmendar,
  enmièndalo tù.


Donde haya un esfuerzo que todos esquivan,
  realìzalo tù.


Donde se pueda brindar una sonrisa de bondad,
  brìndala tù.


                  *******************


No caigas en el error  de creer que sòlo se ganan mèritos con trabajos gandes.
Hay pequeños servicios que son muy provechosos: señalar una direcciòn; reemplazar a quien tiene que ausentarse; visitar  quien esta de luto; felicitar a quien esta alegre; saludar con cariño y saber dar una respuesta amable.
Cuando las pequeñas gotas del mar de la amargura se juntan para invadirnos. Juntemos los pequeñitos granos de arena de alegria que son las demostraciònes de aprecio y cariño y con ellas haremos una muralla que detendrà las olas de tristeza. 




   "ES MEJOR  Y PRODUCE MEJOR ALEGRIA EL DAR QUE RECIBIR"
                                     
                                     (JESUCRISTO) 

sábado, 14 de mayo de 2011

Si Quieres ... ( Reflexiòn)

SI QUIERES SER GEANDE
... haste humilde y pequeño...

SI QUIERES SER INMENSAMENTE RICO  PARA EL CIELO
... tienes que reparire tus bienes con los pobres...

SI QUIERES LLEGAR ALA SANTIDAD TIENES QUE AMAR, AMAR,AMAR.
...Amar a tu Dios con todas tus fuerzas y al pròjimo como te ams a ti mismo...

SI QUIERES SER SABIO TIENES QUE NO DEJAR DE ESTUDIAR
... A quien deja de leer y aprender y, se lo lleva la mediocridad...

SI QUIERES QUE TE AMEN: TIENES QUE AMAR.
..."Como cada uno trate,asì serà tratado"...

"SI QUIERES SER EL PRIMERO, TIENES QUE SER EL ULTIMO".
...Asì lo dijo Jesùs...

SI QUIERES GOZAR PARA SIEMPRE EN EL CIELO
... tienes que  privarte  de ciertos placeres sensuales indebidos en la tierra...

SI QUIERES QUE DIOS HABLE BIEN DE TI EN LA ETERNIDAD TIENES QUE HABLAR BIEN  DE DIOS EN ESTA VIDO.
...Asì lo prometiò el evangelio...

viernes, 13 de mayo de 2011

Te Escribe Jesùs (Reflexion)

TE ESCRIBE JESÚS

Querido(a):
No, no te asustes por que te escriba esta carta. No me tengas miedo. No ha llegado tu hora. Pero me preocupa que pasa tu vida y aún no me conoces. Quiero que entres en mi amor antes de que sea ya tarde. ¿Por que no me dejas llegar a tu corazón?
Cuando te levantabas esta mañana, te miraba con ternura y esperaba que me hablaras aunque fuera unas palabras, pero estabas muy ocupado arreglándote para el trabajo y pensando en tus asuntos. Seguí esperando mientras corrías camino al trabajo.
¿No te fijaste qué esplendoroso fue el amanecer que hice para ti? ¿Es que andabas mal humorado por las demoras del tráfico?. Por eso quise alegrarte con el trinar de miles de pájaros, esperando que así vieras más allá, la grandeza de mi amor. Pero era inútil. Estabas absorto en las noticias de la radio. No te diste cuenta de nada.
Esperé pacientemente todo el día. Cuantos momentos quise tocar tu corazón. Te envié personas con sonrisas en sus labios. ¿Recuerdas aquel niño tan simpático y travieso que tropezó contigo en la calle?. Lo puse en tu camino para hacerte pensar que eres tu también un niño en manos de tu Padre Celestial. Pero, con todos tus planes y preocupaciones, aquello te pareció una molestia.
De regreso a casa vi tu cansancio y quise refrescarte un poco con una suave brisa. Mas tarde apagué el resplandor del cielo creando un maravilloso espectáculo de colores celestes. Aquella puesta de sol era para ti. Pensé que te recordaría cuanto te quiero...
Deseaba tanto que me hablaras... aún quedaba tiempo. Pero encendiste el televisor... así que espere pacientemente mientras pasabas de programa en programa tratando de relajarte y pasar el tiempo.
Al cenar pensé que recordarías que todo procede de mi amor por ti, pero nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.
En la noche no te dejé a oscuras, sino que hice salir una hermosa luna y millares de estrellas, pero no levantaste la cabeza.
A la hora de dormir acompañé tu sueño con las suaves melodías de mis animales nocturnos, pero no te diste cuenta de que siempre estoy a tu lado.
TE AMO tanto que espero todos los días por una oración tuya. ¿Cuándo será que te des cuenta? Será algún paisaje hermoso, una mano amiga, o quizás una enfermedad o alguna desgracia que te haga pensar en mi amor que nunca falla...
Bueno, te estas levantando de nuevo, y otra vez esperaré a que me dediques un poco de tiempo para que conozcas mi corazón lleno de amor por ti. Si supieras cuánto te amo y cuánto deseo tu amor....
Tu amigo, Jesús.