Señor Ruega por Nosotros

miércoles, 11 de mayo de 2011

Debemos creer en Cristo y esperar en Èl

Creer es estàr seguros de que El sì puede ayudarnos. Esperar es estàr seguros de que El si quiere venir a cada momento en nuestra ayuda.Sus promesas para los que creen en El y esperan en su bondad son maravillosas:"Todo es posible para el que tiene fe". Segùn sea tu fe asì seràn las cosas que te sucederàn. Nada es imposible para el que cree. Si tienes fe aunque sea como un granitod de mostaza, le diràs a una montaña. quìtate de aquì y lànzate a el mar y te obedecerà, tec,etc.

Una ves que hemos reconocido que el mayor mal en la vida es el pecado.Que Cristo muriò para conseguir el perdon de nuestros pecados, y que si pedimos perdon en su nombre lo conseguiremos.Que Jesùs resucitado nos quiere resucitar tambièn a una vida de paz y felicidad aùn en esta tierra.Y que "Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece"y que "Si Cristo està en favor nuestro nadie podrà contra nosotros", entonces hemos dado en pasodecisivo que nos trasladòdel camino ancho que desciende hacia el abismo del castigo, hacia el camino elevado que lleva ala verdaera felicidad. Ahora  nos queda irnos entusiasmados dia por dia por Cristo con la lectura y meditaciòn de su evangelio y el recuerdo de sus mandatos.En adelante cuando vayamos a tomar una resoluciòn importante diremos :  " Señor ¿què quieres que yo haga?, y de vez en cuando examinaremod nuestro hablar y nuestro proceder para ver si en verdad nuestra conducta està de acuerdo con la voluntad de dios y de su Cristo.

martes, 10 de mayo de 2011

Plegaria para obtener la Serenidad

Niño Jesùs: Tù eres el Rey de la Paz, ayudame
a aceptar sin amarguras las cosas que no puedo cambiar.

Tù eres la fortaleza del cristiano; dame valor
para transformar aquelloque en mi debe mejorar

Tengo mil dificultades: ayùdame
De los enemigos del alma: sàlvame
En mis desaciertos : ilumìname
En mis dudas y penas :confòrtame
En mis soledades: acompañame
En mis enfermedades: fortaleceme
Cuando me desprecien: animame
En las tentaciones : defiendeme
En las horas dificles: consuèlame
Con tu corazòn paternal: amame
Con tu inmenso poder:  Protegeme

Y en tus brazos al expirar: recibeme
              
                            Amèn.

Actos de Misericordia

"Un signo de la misericordia de Dios, hoy especialmente necesario, es el de la 'caridad', que nos abre los ojos a las necesidades de quienes viven en la pobreza y la marginación. Es una situación que hoy afecta a grandes áreas de la sociedad y cubre con su sombra de muerte a pueblos enteros. El género humano se halla ante formas de esclavitud nuevas y más sutiles que las conocidas en el pasado y la libertad continúa siendo para demasiadas personas una palabra vacía de contenido. …. Se han de eliminar los atropellos que llevan al predominio de unos sobre otros, son un pecado y una injusticia…. Se ha de crear una nueva cultura de solidaridad y cooperación…. No se ha de retardar el tiempo en el que el pobre Lázaro pueda sentarse junto al rico para compartir el mismo banquete, sin verse obligado a alimentarse de lo que cae de la mesa… poner remedio a la extrema pobreza, es una obra de justicia y, por tanto de paz."

La Iglesia nos invita con estas palabras a poner en práctica, hoy más que nunca, "Las Obras de Misericordia", como una manifestación concreta y efectiva de nuestra conversión y de nuestro renovado compromiso de testimonio cristiano en el mundo del nuevo milenio.

¿Qué es la misericordia?  

"Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia". (Mt 5,7)

Jesús nos enseña qué es la misericordia, cuando nos fijamos en su actitud frente al dolor o la necesidad. Jesús vino a salvar lo que estaba perdido, a cargar con nuestras miserias para aliviarnos de ellas, a compadecerse de los que sufren y de los necesitados. No pasa de largo, se da cuenta enseguida del dolor, de detiene y salva. Cada página del Evangelio es una muestra de su misericordia con todos. Busca en el Evangelio: Lc 15, 11,32; Lc 10, 30-37; Mt 18, 23-35; Mt 18, 12-14; y verás que Jesús hace de la misma misericordia uno de los temas principales de su predicación.

El campo de la misericordia es tan grande como la miseria humana que se trata de remediar; pues eso es la misericordia: "compasión de la miseria ajena, que nos mueve a remediarla, si es posible" (San Agustín). En el orden físico, intelectual y moral, el hombre puede estar lleno de calamidades y miserias. Por eso las obras de misericordia son innumerables -tantas como necesidades del hombre-, aunque tradicionalmente, a modo de ejemplo, se han señalado catorce, en las que esta virtud se manifiesta de manera concreta. Nuestra actitud compasiva y misericordiosa ha de ser en primer lugar con los que habitualmente tratamos, con quienes Dios ha puesto a nuestro lado y con aquellos que están más necesitados.

La misericordia nos llevará a preocuparnos de la salud, del descanso, del alimento de quienes Dios nos encomienda. Por ejemplo, los enfermos merecen una atención especial: compañía, interés verdadero por su curación, facilitarles el que ofrezcan a Dios su enfermedad…, así se hacen obras de misericordia materiales, al procurarles lo necesario para aliviar su enfermedad físicamente y espirituales, al prestarles atención, paciencia y solicitud a sus necesidades psicológicas.

La escritura está llena de citas que nos invitan a la misericordia: Lc 6,36; Ef 4,32; Tob 4,8; Dt 15,11; Prov 24,11; Eclo 29,27; Zac 7,9; Mt 18,33; Is 58,10; Mt 10,42; Sal 40,2; Prov 11,17; Prov 21,3; etc… .

 

Obras de misericordia corporales

  1. Dar de comer al hambriento.

  2. Dar de beber al sediento.

  3. Vestir al desnudo

  4. Visitar a los enfermos

  5. Asistir al preso

  6. Dar posada al caminante

  7. Sepultar a los muertos.


 

Obras de misericordia espirituales

"También debemos practicar, junto a las llamadas materiales, las "obras espirituales de misericordia". En primer lugar, corregir al que yerra, con la advertencia oportuna, con caridad, sin que le ofenda; enseñar al que no sabe, iluminando su inteligencia con la luz del Señor; aconsejar al que duda, con honradez y rectitud de intención; consolar al afligido, compartiendo su dolor; perdonar al que ofende, sabiendo disculparle con comprensión; socorrer al que necesita ayuda, excediéndonos en el servicio. Y, finalmente, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos. Éstas, desde luego, tienen también su fundamento en la Palabra de Dios:

  1. Enseñar al que no sabe y

  2. Dar buen consejo al que lo necesita. "Que la palabra de Cristo habite en ustedes con todas sus riquezas. Que sepan aconsejarse unos a otros y enseñarse mutuamente con palabras y consejos sabios" (Col 3,16)

  3. Corregir al que se equivoca. "Si tu hermano ha pecado contra ti, anda a hablar con él a solas. Si te escucha, has ganado a tu hermano. Si no te escucha, lleva contigo a dos o tres de modo que el caso se decida por boca de dos o tres testigos. Si se niega a escucharlos, dilo a la Iglesia reunida" (Mt 18, 116-17)

  4. Perdonar las injurias. "Pedro se acercó y le dijo: Señor, ¿cuántas veces debo perdonar las ofensas de mi hermano? ¿hasta siete veces? Jesús le contestó: No digas siete veces, sino hasta setenta veces siete". (Mt 18, 21-22)

  5. Consolar al afligido. "Anímense mutuamente y ayúndense unos a otros a crecer juntos" (1Tes 5,11)

  6. Tolerar los defectos del prójimo. "Sopórtense y perdónense unos a otros, si uno tiene motivo de queja contra otro" (Col 3, 13)

  7. Hacer oración por los difuntos. "Pues si no hubieran creído que los compañeros caídos iban a resucitar, habría sido cosa inútil y estúpida orar por ellos" (2Mac 12,45)

Todos los días tenemos la oportunidad de practicar estas obras de misericordia, comenzando por las personas que viven con nosotros. La corrección fraterna, la tolerancia, el perdón, son obras muy concretas con las que damos testimonio de nuestro ser cristiano.
También estas acciones se pueden hacer a través de los distintos grupos apostólicos dedicados a la educación y promoción humana, que es a fin de cuentas, también evangelización, del mismo modo hay instituciones públicas y privadas que se dedican a las mismas actividades, a manera de servicio social, esos lugares necesitan también de nuestra ayuda, que puede ser material o de mano de obra.

Como vez, es muy amplia la lista de acciones concretas que podemos hacer para cumplir las obras de misericordia, quizá ya lo estés haciendo y no te dabas cuenta. Es natural en el hombre el deseo de hacer algo por los demás -es esta la acción del Espíritu Santo que nos inspira a hacer el bien-. Ahora que lo sabes, puedes aumentar el mérito de tus buenas obras, ofreciendo a Dios todo lo que hagas en favor de otros, pensando en que estás cumpliendo con el mandato de Jesús: "amar al prójimo como Él nos ama".
Practicar las obras de misericordia, es una manera de evangelizar. Actuar por amor a Jesús marca la diferencia entre un "trabajo social" y un "apostolado".


"Porque tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver" (Mt 25, 35-36) .

Unidos a la Cruz de Jesùs

Decìa  la Madre Teresa que habìa fundado un grupo de voluntarios: "Ellos son personas que debido a su enfermedad, edad o discapacidad se unen espiritualmente a algùn misionero de la caridad.


"Esto le ha dado un gran sentido a muchas vidas llenas de dolor, que logran convertir el sufrimiento en una forma de redenciòn.Transmutan la desazòn y la angustia en un trabajo concreto con el pròjimo.Porque nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamandonos para que nos volvamos en Èl, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, si no que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Èl.


¿Adònde estarìa el mundo si no existiese el sufrimiento? Jesùs sufriò por todos nosotros, y el sufrimiento inocente se suma al suyo en la tarea de redenciòn, y ayida a salvar al mundo de males peores.Son los que sufren, quienes interceden con su inocencia, por todos nosotros.


Jesùs, ayùdanos a ver en tu cruxifixiòn y tu resurreiòn un ejemplo de como soportar la agonìa y el conflicto de la vida cotidiana, para que podamos vivir mas plena y creativamente. Tù aceptaste paciente y humildamente las sombras de la vida humana, e incluso las torturas de tu pasòn y crucifixiòn.


Ayudanos a aceptar los dolores y conflictos que se nos presenta cada dìa como oportunidades para crecer como seres humanos y parecernos cada dìa mas a ti.Danos fuerza para soportarlos con coraje y paciencia confiando que tù nos apoyaràs.

lunes, 9 de mayo de 2011

Tu Oraciòn

Algunos creen que la oraciòn calma a Dios de sus enojos;otros piensan que Dios necesita el alimento del dolor y la vanidad de nuestras
bendiciones .Y hay quienes imaginan que Dios es caprichoso y arbitrario para conceder lo que pedimos.

Dios no es asì.Dios es nuestro amigo. Èl està de nuestra parte, y por eso con èl hablamos cariñosamente.A èl le contamos nuestros problemas, a èl agradecemos nuestrab fuerza de vivir que nos habita.
A èl le pedimos su proximidad todos los dias de la tierra, en èl confiamos ciegamente, de èl recibimos todos los dones, èl nos sana de la enfermedad, èl perdona nuestras ofensas reiteradas.Con èl vamos dando cada paso en nuestra vida.Por èl damos toda la sangrede nuestras venas.

Dios es el amigo que entusiasma  nuestros dias.
Tù oraciòn, hermano,hermana, es tu diàlogo con Dios.Sin necesidad de palabras èl te escucha.Sin necesidad de silencio èl te habla.

sábado, 7 de mayo de 2011

Meditacion del Perdon

Perdonar trae como resultado el levantamiento de muchas cargas .Conceder perdòn a quien se arrepiente equivale levantar la carga de culpa que habìa sobre esa persona ,pero perdonar cuando el perdòn es unilateral e incondicional libera a la persona que perdona para que disfrute a un de mayores misericordias a cambio por un padre generoso.
En el caso de nuestra propia vida, perdonar situaciones de nuestra propia historia va de la mano de asumir y  aceptar forma parte de la senda de la sabidurìa .
Es comùn ver la carga de frustraciòn por no poder asumir y aceptar en sus vidas algo que llevan en una carga que los oprime.EIse "algo"  no cerro ,que do abierto mal y fermenta.
Nos damos cuenta que quedo un capitulo sin acabar ,una herida sin sicatrizar, las cuentas en cerrar.
 Despùes tenemos conductas y sentimientos  que no sabemos que fue lo que las origino.seguimos poniendo en escena las tramas incompletas de ayer.
Seguimons dandole vueltas aun incidente rebelde  que se manifiesta hoy como recuerdo y vivencia  y nos impide avanzar ,entrar en  el dia de hoy .
Perdonar situaciones del pasado , entonces,no solo es un acto caritativo sino tambien sabio porque nos hace personas totalmente espirituales y psicologicamente sanas .
LLevamos muchas heridas abiertas en el alma porque todavia no las hemos cerrado desde el perdon .
Cerrar situaciones que quedaron abierta en nuestra historia es muy sanador.
Pocas cosas dificultan mas nuestro sano contacto con la realidad que las situaciones quedan colgando sin resolverse.
"PERDONAR 70 VECES 7", dice jesus .nosolo por una actitud permante de caridad hacia el otro, sino tambien por caridad asi uno mismo.
Por eso es importante iniciar ese proceso de perdon sincero , aunque no nos acompañe los sentimiento en un primer momento.incluso cuando nos perdonen,es sabio,sanador y santificador empezar a querer perdonar de manera sincera y profunda.












jueves, 5 de mayo de 2011

Que son los carismas del Espiritu Santo





Hoy en día el Espíritu Santo derrama gracias extraordinarias sobre todo en los grupos de oración, o en los grupos donde se ora. Y Dios que es libérrimo en todas sus acciones, “distribuye a cada uno sus dones, según su voluntad” (1ª Cor. 12, 11).

Entre estas gracias especiales se encuentran los llamados “Carismas”, algunos de ellos listados por San Pablo (1ª Cor. 12, 4-11). Son éstos, dones extraordinarios que el Espíritu Santo derrama en la Iglesia, para el bien de la Iglesia y de las personas, y para reavivar la fe en las diferentes comunidades eclesiales.
Es así, entonces, como para ayudar en el servicio al prójimo y sobre todo en la difusión del mensaje divino de salvación, pueden surgir en algunos orantes -como un auxilio especialísimo del Señor- los carismas o dones carismáticos, llamados por los Místicos “gracias extraordinarias” y por el Concilio “dones peculiares”, que son dados para utilidad de la comunidad, pues su manifestación está dirigida hacia la edificación de la fe, como auxilio a la evangelización y como un servicio a los demás, tal como lo indica San Pablo y como nos lo recuerda el Concilio.

Los Carismas son, pues, dones espirituales, que Dios da como un regalo y que no dependen del mérito ni de la santidad de la persona, ni tampoco son necesarios para llegar a la santidad. Sin embargo, al usarlos como un servicio al prójimo, de hecho, se produce progreso en la vida espiritual, pero no por el Carisma en sí, sino por el acto de servicio.
En cuanto a los Carismas, hay que tener muy presente no caer en actitudes  :

1. Desecharlos por incredulidad o falta de sencillez espiritual, o ahogarlos por temor. A tal efecto nos dice San Pablo: “No apaguen el Espíritu, no desprecien lo que dicen los profetas. Examínenlo todo y quédense con lo bueno” (1ª Tes. 5, 19-21).


2. Considerarlos lo más importante en la oración o en la evangelización. Los Carismas son sólo auxilios en la evangelización, para despertar y fortalecer la fe de aquéllos en medio de los cuales se manifiestan estos dones extraordinarios del Espíritu de Dios.


3. Considerarlos como propios de la persona a través de la cual se manifiestan. Los carismas no se poseen. Ni tampoco puede decirse que éstos poseen a la persona. Como todo don de Dios, son de Dios. Es Dios actuando a través de la persona que se deja poseer por el Señor, que es Quien actúa a través de esa persona. La persona viene a ser instrumento de Dios. Y así como no puede decirse que la música es del instrumento a través del cual esa música suena, tampoco puede decirse que el carisma es de la persona a través de la cual se manifiesta.


Los 7 dones del Espiritu Santo y su significado



Espiritu Santo
 
EL DON DE SABIDURÍA: le proporciona al hombre una especie de connaturalidad con las cosas de Dios, haciéndole saborear, con deleite inefable, "las cosas de arriba, no las de la tierra" (Col 3,1-2), dándole un sentido de eternidad que le hace ver todas las cosas a través de Dios, como por instinto sobrenatural y divino.
EL DON DE ENTENDIMIENTO:
proporciona al alma fiel una penetración profundísima en los grandes misterios de la fe: la inhabitación trinitaria, el misterio redentor, nuestra incorporación a Cristo, el valor infinito de la misa, etc., haciéndoselos vivir con gran intensidad y perfección.
EL DON DE CIENCIA:
le enseña a juzgar rectamente de las cosas creadas, viendo en ellas una huella o vestigio de Dios, que pregona su hermosura y bondad inefables. Con él veía San Francisco de Asís al hermano lobo, la hermana flor, la hermana fuente. Es la "ciencia de los santos", que será siempre una locura ante la increíble estulticia del mundo (cf. 1 Cor 3,19).
EL DON DE CONSEJO:
marca la orientación que debemos seguir en cada caso para entrar en los designios eternos de Dios sobre nosotros. Son corazonadas, golpes de vista intuitivos, cuyo acierto y oportunidad se encargan más tarde de descubrir los acontecimientos.
EL DON DE PIEDAD:
tiene por objeto excitar en la voluntad, por inspiración del Espíritu Santo, un afecto filial hacia Dios, considerado como Padre amorosísimo, y un sentimiento de fraternidad universal para con todos los hombres en cuanto hermanos nuestros e hijos del mismo Padre, que está en los cielos. Nos hace sentir también una ternura especial hacia la Virgen María, Madre de la Iglesia y dulcísima Madre nuestra.
EL DON DE FORTALEZA:
brilla en la frente de los mártires y en la práctica callada y heroica de las virtudes de la vida cristiana ordinaria, que constituyen el "heroísmo de lo pequeño", con frecuencia más difícil y penoso que el de las cosas grandes.
EL DON DE TEMOR:
en fin, llena el alma de respeto reverencial ante la majestad infinita de Dios, dejándola dispuesta a morir mil veces antes que ofenderla por el pecado.
                                                                

viernes, 29 de abril de 2011

"El Amor la Razon del Sacrifico"

 Jesùs no eligiò el camino de la cruz ni quiso morir en ella por puro mal gusto; ÈL vino a mostrar a los hombres el camino del amor pleno y fecundo(cf. jn 13,1).Acepto la voluntad del padre y, por su obediencia, le dio un a su sacrificio en la curz un sentido liberador. Gracias a este sacrificio, a su pasiòn dolorosa y a su mueret en la cruz, nos liberò jesùs del catsigo que nuestros pecados merecìa.

La cruz , en si misma, mo tiene ningùn valor. San Pablo nos recuerda: "Ya puedo yo dejarme quemar vivo;si no tengo amor de nada me sirve" (1 Cor 13,3). En cambio, Cuando se comtempla como manifestacion de ese amor maxìmo, que consiste en dar la vida por los amigos, la cruz tiene todo el sentido del mundo. No hay elemento o manifestaciò mas elocuente de ese amor màximo por los hombres que la cruz de nuestro Señor Jesucristo. (cfr. jn 15,13).

Quienes consideran que jesùs baspo su vida no en el sacrificio si no en el amor son consientes dë que " Amor se para con amor", buscaran corresponder a dios con todo su amor. I mpulsaran  asì con energia y entusiasmo a un  apostolado generoso. A este tipo de personas no les faltara pruebas  y dificultades de todo tipo, pero justamente  estas pruebas seràn la señal de que se lleva adelante la obra de dios. Las obrad de dios nacen y crecen al pie de la cruz .

jueves, 21 de abril de 2011

Jueves Santo ¿Que Celebraciones hay en jueves santo y que significado tienen?

El jueves santo es un dia muy importante y grande en la semana santa .¿ Sabes su significado y la  gran importancia de sus celebraciones para  la iglesia y comunidad catolica?.

Aqui te dejo un pequeño resumen  de ello.



El Jueves Santo, se celebra el jueves anterior al Domingo de Resurrección, en el transcurso de la Semana Santa cristiana. Es el primer día del Triduo Pascual. En este día la Iglesia Católica conmemora la institución de la Eucaristía en la Última Cena de Jesús, y del Sacerdocio.

Este día nos recuerda la Última Cena del Señor con sus discípulos para celebrar la Pascua, que para los judíos representaba la conmemoración de la liberación de Egipto. Siguiendo la costumbre, Pedro y Juan siguieron las disposiciones de Jesús y cuidaron que todo estuviera correctamente dispuesto para la cena.

La preparación que nosotros debemos realizar es de carácter espiritual, Jesús nos invita al banquete pascual y desea que, al igual que los apóstoles, estemos debidamente dispuestos para participar intensamente en el sacrificio de la Misa, acudir al sacramento de la penitencia y recibir la Sagrada comunión, pues nosotros también somos discípulos.

El lavatorio de los pies forma parte de la ceremonia, el Maestro asume la condición de siervo, para eso, para servir, dejando muy en claro a sus discípulos que la humildad es indispensable para ejercer plenamente el ministerio recibido de sus manos. Servir antes que desear ser servido, no es una condición exclusiva para los sacerdotes, es la doctrina que todos los fieles deben llevar a la práctica.
En esta parte de la misa resalta la importancia tan grande que tiene el servicio al prójimo.
Pero antes de comenzar la Cena Cristo "... sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y , tomando una toalla , se la ciñó. Luego echó agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido." (Jn 13 3-5)
Al igual que los apóstoles, en especial San Pedro, nos quedamos asombrados, como Cristo que tiene todo el poder y que es Dios se pone al servicio del hombre. Un Dios que lava los pies a su criatura. La realidad es que Dios mismo quiere recordarnos que la grandeza de todo cuanto existe no reside en el poder y en el sojuzgar a otro, sino en la capacidad de servir y al darse dicho servicio se da gloria a Dios. Cristo mismo ya se lo había dicho a los discípulos: "... el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del Hombre ha venido a ser servido si no a servir y a dar su vida como rescate por muchos." (Mc 10, 43-45).